Así nos tildaron ayer y me causó una sensación extraña.
Todo partió por contarle a mi suegra que mi hijo de dos años usa la compu –sin que nadie le haya enseñado a hacerlo– mejor que muchos adultos. Abre programas y sabe cual es el ícono correcto para las distintas actividades –itunes, Firefox, GarageBand, msn, entre otros– aunque debo asumir que a veces hace cosas insólitas como asociar los números del teclado con los de la calculadora o utilizar mi facebook, entrar a la página de algún amig@ y tipear letras sin ningún sentido en su muro.
Mi hijo es un nativo digital. Ama todo lo tecnológico y aprende a usarlo de inmediato aunque no lo haya visto antes. Prefiere usar la compu, un celular o algún aparato compacto que tenga botones, que usar el auto a batería que le regalamos hace algunos meses.
“lo que pasa es que ustedes son viciosos de la compu”… y la respuesta que obtuvo por parte de mi marido fue un “no voy a discutir de eso ahora”, en un tono seco.
Es cierto que hay una brecha generacional enorme, pero ¿qué tienen de cierto sus palabras? En este caso nada.
Mi hija cada vez que tiene oportunidad, entra a FB, a Twitter, prepara y edita sus propios videos, usa Photoshop mejor que yo, sube videos a You Tube, comparte con sus amigos de Chile, hace sus tareas y visita lugares recónditos al otro lado del mundo mediante un solo click. Usa programas que yo investigando me demoraría –a lo menos– un par de meses en conocerlos bien, y todo lo hace instintivamente.
¿Por qué hay gente que ve a la computadora –y a Internet– como un vicio y no como una herramienta eficaz para conocer de forma inmediata lo que en el mundo 1.0 físico es más difícil?
Creo que la respuesta a esto es que hay personas que aún ven al “objeto” y no a las relaciones que se crean y desarrollan a través de él. Por supuesto, si a herramienta fuera un libro, nadie diría algo al respecto.
#Fail.


