En la última década, muchas empresas de Latinoamérica han comenzado a adoptar la Responsabilidad Social Empresarial como política.
Básicamente, se trata de un cambio en el paradigma en los intereses de la empresa que ya no debe sólo dar resultados y satisfacciones a corto plazo a sus accionistas sino al conjunto de actores sociales: trabajadores y sus familias, sociedad civil, consumidores, sector público, proveedores, a la sociedad en su conjunto, etc. Esta nueva manera de “ser” se conoce como Responsabilidad Social Empresarial.
Pero en la práctica no es algo que se dé frecuentemente. Muchas empresas hacen caridad y creen que están cumpliendo esa misión. Pero ser socialmente responsable significa también tener relaciones laborales basadas en la confianza y en la equidad; mantener acciones que fomenten el respeto y la tolerancia.
En France Telecóm –por ejemplo–, en poco más de año y medio, veinticinco de sus trabajadores se han quitado la vida a causa de los problemas dentro de la misma organización.
Basta con ver su web corporativa, donde mencionan el compromiso con el medio ambiente, con la sociedad, con sus clientes, pero nada con respecto a sus empleados.
Mucho tiene que ver la reestructuración –mayoritariamente, traslados de los empleados y despidos– que se llevó a cabo fuertemente en el mencionado año, sumado a la presión laboral; la organización pasó de ser una empresa estatal a una privada con objetivos claros: aumentar los ingresos, disminuir los costes y captar más mercado. Esto claramente empeoró las condiciones laborales de los trabajadores, causando un estrés insostenible para muchos, con los resultados ya conocidos.
El Presidente de la compañía, Didier Lombard, dijo no haber tomado suficiente consideración de las señales de descontento que venían del personal.
Hace poco leí una publicación en la cual Lombard dice que la ola de suicidios no ha afectado a la cuenta de resultados de la empresa: que la estrategia comercial continúa con la campaña de navidad.
Pronto la dirección enviará a sus empleados un formulario para conocer qué aspectos de la empresa los hace sentirse mal. La campaña de prevención de suicidios también contempla la congelación de movilidad forzosa para los trabajadores.
La caridad empieza por casa, no se puede ayudar a la sociedad y hacerse llamar empresa socialmente responsable sin tomar primero en cuenta a sus colaboradores directos. Ellos son los que deben sentirse bien para rendir mejor. Las campañas comunicacionales parten por el público interno de la empresa. La reestructuración, pese a ser necesaria en muchas organizaciones, debe estar pensada también para sus trabajadores. ¿Cómo es posible que hayan ocurrido más de dos suicidios por la misma causa y no haber tomado cartas en el asunto?
¿Por qué las organizaciones deben esperar que los problemas se conviertan en crisis para comenzar a planificar y detectar las fallas?
Un buen clima organizacional es fundamental para obtener buenos resultados, tanto de eficiencia como monetarios. Es imposible trabajar adecuadamente bajo tanta presión y estrés. Quienes trabajan contentos y tranquilos rinden más y laboran mejor.
Una empresa que quiera ser socialmente responsable, debería serlo primero con sus propios trabajadores.

